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Por tratarse de un Seguro Obligatorio y está circulando, su vehículo sería inmovilizado y multado de acuerdo a lo descrito en las infracciones de tránsito
El seguro de auto cubre principalmente:
– Daños al vehículo asegurado: tanto pérdida total por choque/incendio como daños parciales por accidentes de tránsito, choques, volcamiento, eventos naturales (granizo, inundación) o vandalismo, según lo estipulado en la póliza.
– Robo del vehículo o sus partes: cubre el hurto total del automóvil y también puede incluir hurto parcial (pérdidas por robo de autopartes).
– Responsabilidad Civil Extracontractual: es una de las coberturas más importantes; protege al asegurado frente a los daños ocasionados a terceros en un accidente. Esto incluye lesiones o muertes de otras personas y daños a bienes de terceros causados por el vehículo asegurado. Los montos de esta cobertura suelen ser elevados, ya que un accidente grave puede generar reclamaciones por cuantías mayores incluso que el valor del vehículo.
– Gastos médicos ocupantes: muchas pólizas incluyen un monto para cubrir gastos médicos de los ocupantes del vehículo asegurado en caso de accidente (es independiente del SOAT y opera cuando los montos del SOAT se agotan o para eventos no cubiertos por éste).
– Asistencias y otros amparos: la mayoría de seguros ofrecen servicios de asistencia, como grúa, auxilio vial, conductor elegido, carro taller, asistencia jurídica en caso de accidente, etc. Asimismo, pueden incluir coberturas adicionales como daños a accesorios, rotura de vidrios, vehículo de reemplazo durante reparaciones, entre otros, dependiendo del plan contratado.
En esencia, es una colección de coberturas que protegen tanto el patrimonio del dueño del auto (reparando o indemnizando los daños al vehículo asegurado) como su responsabilidad legal frente a terceros. Es importante revisar las condiciones particulares: todas las pólizas manejan un deducible (cantidad que paga el asegurado en cada siniestro antes de que aplique la cobertura) y límites para cada cobertura.
El SOAT (Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito) es un seguro legalmente obligatorio en Colombia para todos los vehículos automotores que transiten por el territorio nacional. Cubre únicamente los daños corporales a las personas víctimas de un accidente de tránsito, sin importar quién tuvo la culpa. Es decir, el SOAT paga la atención médica, gastos hospitalarios, incapacidades y hasta gastos funerarios de las personas (conductores, pasajeros, peatones) lesionadas en un accidente de tránsito. No cubre daños materiales ni robos ni responsabilidad civil por daños a terceros en sus bienes. Su cobertura es limitada a unos montos fijados por ley para cada concepto (gastos médicos, muerte, etc.). En cambio, el seguro de automóvil (todo riesgo) es voluntario y cubre daños materiales (los del propio vehículo asegurado y los que cause a otros vehículos o bienes) además de posibles coberturas para lesiones a terceros que excedan lo cubierto por el SOAT. En resumen: el SOAT es obligatorio y se enfoca en víctimas (personas) de accidentes, mientras que el seguro todo riesgo protege el patrimonio (vehículo asegurado y responsabilidad por daños) del propietario del auto, ofreciendo una protección mucho más amplia. Ambos son complementarios: en un accidente, primero opera el SOAT para cubrir la atención de heridos, y el seguro voluntario cubre los demás daños y excedentes.
La prima de un seguro de auto no depende únicamente del valor comercial del vehículo, aunque éste es un factor. De hecho, el valor del carro es solo una parte de la fórmula: el costo del seguro resulta de una combinación de variables como: modelo y marca del vehículo (y costo de sus repuestos), año de fabricación, uso (particular, público, servicio de plataforma, etc.), lugar de circulación, historial de tránsito del conductor, edad del conductor principal, cobertura seleccionada y sumas aseguradas para cada cobertura, entre otros. Por ejemplo, un vehículo de mayor valor suele tener prima más alta en coberturas de pérdida total, pero si sus repuestos son económicos, eso modera el costo en daños parciales; asimismo, un conductor joven con historial de infracciones puede pagar más que uno de mayor edad y perfil conservador, incluso con el mismo carro. También influye la siniestralidad estadística del modelo (algunos autos son más robados que otros, o ciertos modelos sufren más accidentes, etc.). En conclusión, las aseguradoras calculan la prima evaluando tanto características del vehículo como del conductor/exposición al riesgo. Por eso, dos personas con perfiles muy distintos pueden pagar tarifas diferentes por asegurar un mismo automóvil. El valor del auto es relevante, pero no es el único determinante en el precio del seguro.
Cuando un vehículo sufre una pérdida total (ya sea por accidente o por robo no recuperado), la aseguradora indemniza al asegurado con el valor establecido en la Guía Fasecolda del vehículo al momento del siniestro, si el vehículo es usado o el valor de factura original dentro del primer año de vigencia para los vehículos 0 Kms. Legalmente, la indemnización no puede exceder el interés asegurable ni el perjuicio patrimonial efectivamente sufrido. Con esa indemnización (más el deducible que normalmente el asegurado aporta), la idea es que el afectado pueda adquirir un vehículo de las mismas características que el que tenía justo antes del siniestro. En caso de vehículos nuevos (muy recientes), algunas pólizas ofrecen coberturas especiales de “valor a nuevo” por cierto tiempo, pero son excepciones contractuales.
En caso de hurto del vehículo, lo más importante es actuar rápidamente:
1. Denuncia a las autoridades: Debes reportar inmediatamente el robo ante la Policía Nacional. Se recomienda instaurar la denuncia formal en una inspección de policía o URI. En ciudades grandes, también se acude a la Policía Judicial (SIJIN, o DIJIN en Bogotá) para dejar constancia del delito. Al denunciar, proporciona todos los datos del vehículo: placa, número de motor, número de chasis, descripción de los hechos (fecha, hora, lugar del robo) y tus datos personales. Es útil tener a la mano una copia de la tarjeta de propiedad para facilitar estos detalles.
2. Comunica a la aseguradora: Si tu vehículo estaba asegurado contra robo, notifica de inmediato el siniestro a tu compañía de seguros. Ellos te guiarán en el proceso de reclamación. Te pedirán la denuncia policial y documentos del vehículo. También pueden iniciar la búsqueda a través de sus redes y autoridad.
3. Colabora con la investigación y trámite: Entrega a la aseguradora los documentos que solicite (copia de la denuncia, llave de repuesto del auto, recibos al día de impuestos si los piden, etc.). La aseguradora generalmente espera un tiempo prudencial por si el vehículo es recuperado por las autoridades. Si tras ese tiempo no aparece, procederán a indemnizar según tu póliza (pago del valor asegurado, menos deducible). En caso de que el auto sea recuperado antes de indemnizar, la compañía coordinará contigo la entrega y las reparaciones de ser necesarias, cubiertas por la póliza.
En resumen, ante el robo: denunciar oficialmente y avisar al seguro inmediatamente. Esto garantiza que queden registros legales del hurto (necesarios para el reclamo) y activa cuanto antes tu cobertura.
Lo puedes descargar desde la página del RUNT https://portalpublico.runt.gov.co/#/consulta-vehiculo/consulta/consulta-ciudadana digitando la placa y número de cédula del propietario del vehículo
Puedes consultarlo en la página https://www.rus.com.co/
Lo primero conservar la calma. Verificar si existen lesionados en el siniestro y comunicarse con la línea de emergencias a nivel nacional 123 para que los asistan. Tomar toda la evidencia fotográfica y comunicarse con su Aseguradora. Recuerde que de acuerdo a la nueva normatividad, las Compañías no están obligadas a brindarle asistencia en el sitio de siniestro, si solo es un choque simple.
Si existen lesionados en el siniestro debe comunicarse con la línea de emergencias a nivel nacional 123 para que los asistan y solicitar servicio de ambulancia y/o el CTI de la Fiscalía. Después de eso comunicarse con su Aseguradora para que le envíen un Abogado para que lo asista en el sitio de siniestro.
Es una asistencia que proporciona un conductor profesional para conducir el vehículo particular, cuando el usuario no puede hacerlo por consumo de alcohol y evitar ser sancionado por infringir normas de tránsito. Es solicitado a través de las líneas de asistencia de las Compañías de seguro y opera en las ciudades capitales con un radio de acción máximo, entre 30 y 40 Kms.
Por supuesto. Es uno de las asistencias más indispensables en una póliza todo riesgo de automóviles. Lo debes solicitar en la línea de atención de tu Compañía de Seguros y opera 24/7 a nivel nacional
Técnicamente no habría interés asegurable para poderlo hacer. Sin embargo, si existe un contrato de Compraventa, este serviría de soporte para poderlo asegurar. Hay que tomar en cuenta que las compañías de seguro dan en promedio 30 días para presentar la Licencia de Tránsito a nombre del asegurado. De lo contrario, daría por terminado el contrato de seguro.
Debe informar automáticamente a su intermediario o a su aseguradora, para que le indique el procedimiento a seguir para la revocación y devolución de prima no causada si aplica.
Se requiere del documento de identidad, la licencia de tránsito y el Formulario Sarlaft. Dependiendo del perfil del asegurado, la Compañía de Seguros podrá solicitar documentación adicional
Habitualmente un vehículo usado debe realizar inspección para asegurarse. Existen excepciones que contemplan las Aseguradoras cuando es traslado de una Compañía a otra, siempre y cuando no haya presentado siniestro y cuando el vehículo es 0 KMS y se encuentra en un Concesionario.
Un seguro de viaje es una póliza que te protege económicamente frente a imprevistos que puedan ocurrir durante un viaje, especialmente en el extranjero. Incluye usualmente asistencia médica por emergencias, cobertura por cancelación o interrupción de viaje, protección por pérdida de equipaje, entre otras coberturas. La razón para necesitarlo es que, al estar fuera de casa (y particularmente fuera del país), puedes enfrentar gastos muy altos ante una enfermedad repentina, un accidente, o la pérdida de tus pertenencias, y el seguro de viaje proporciona asistencia inmediata y respaldo financiero en esas situaciones. Por ejemplo, una hospitalización de emergencia en Estados Unidos o Europa puede costar miles de dólares/euros, pero con un seguro de viaje adecuado esos gastos estarían cubiertos. Además, en muchos destinos es requisito obligatorio contar con seguro médico de viaje (por ejemplo, para entrar a países de la zona Schengen en Europa se exige un seguro con cobertura mínima de 30.000 euros). En resumen, un seguro de viaje te da tranquilidad para disfrutar tu aventura sabiendo que ante cualquier eventualidad (salud, accidentes, cancelaciones) no estarás solo ni afrontando costos enormes.
La cobertura exacta varía según el plan y la aseguradora, pero los seguros de viaje típicamente cubren al menos:
– Asistencia médica de emergencia: consultas, tratamientos, hospitalización y medicamentos si enfermas o te accidentas durante el viaje.
– Gastos de hospitalización y cirugías de urgencia en caso de enfermedad o accidente grave.
– Repatriación sanitaria o funeraria: transporte de emergencia médica al país de origen o traslado de restos en caso de fallecimiento.
– Cancelación o interrupción de viaje: reembolso de gastos no reembolsables (vuelos, hoteles) si debes cancelar o acortar el viaje por razones cubiertas (enfermedad grave, muerte de familiar, etc.).
– Pérdida, robo o demora de equipaje: compensación si tu equipaje se pierde definitivamente, llega con retraso significativo o sufre daños durante el transporte[63].
– Demora o cancelación de vuelos: algunas pólizas pagan compensaciones por largas demoras o gastos adicionales por conexiones perdidas bajo ciertas condiciones.
Planes más completos pueden incluir: cobertura de deportes de aventura (si lo contratas), responsabilidad civil del viajero (daños involuntarios que causes), asistencia legal, servicios de conserjería, e incluso cobertura “Cancelación por cualquier motivo” en productos premium. Cada plan tiene límites específicos (por ejemplo, asistencia médica hasta US$50.000, pérdida de equipaje hasta US$1.000, etc.), por lo que conviene comparar. En síntesis, un seguro de viaje va desde coberturas médicas básicas hasta paquetes integrales que cubren prácticamente cualquier contratiempo de viaje.
Depende del destino al que viajes. Para muchos países, especialmente en Europa (espacio Schengen) y algunas naciones de otros continentes, sí es obligatorio presentar un seguro de viaje con cobertura médica mínima para poder ingresar como turista. Por ejemplo, los países Schengen exigen un seguro con cobertura de al menos 30.000 € en gastos médicos. Otros destinos como Cuba, algunos países de Asia o Oceanía también pueden requerir seguro de viajero a visitantes. En muchos países no es legalmente obligatorio, pero altamente recomendable. Incluso cuando no te lo pidan en inmigración, viajar sin seguro supone asumir un riesgo financiero grande. Un accidente o enfermedad en el exterior sin tener seguro puede arruinar tus finanzas. Por ello, aunque no sea exigido por ley en todos los lugares, siempre se aconseja viajar con un seguro que te proteja ante emergencias.
Lo ideal es contratar el seguro de viaje justo después de reservar tus vuelos y alojamiento, antes de iniciar el viaje. De hecho, muchos recomiendan adquirirlo con cierta anticipación para que desde ese momento estés cubierto si ocurre algo que te obligue a cancelar el viaje antes de partir (por ejemplo, una enfermedad repentina días antes, donde un buen seguro con cobertura de cancelación te reembolsaría los gastos no recuperables). Si bien puedes comprar un seguro de viaje incluso el mismo día antes de viajar, hacerlo anticipadamente te protege ante eventos previos al viaje. Además, algunas coberturas (como cancelación por enfermedad) solo aplican si el seguro se compró cuando aún no existía esa situación. En resumen, cómpralo tan pronto tengas tu viaje planeado. Si olvidas hacerlo, aún puedes adquirirlo después, incluso estando ya de viaje (algunas aseguradoras permiten comprar estando en el exterior, con periodos de espera), pero lo mejor es no retrasarlo.
Para elegir adecuadamente debes considerar varios aspectos de tu viaje y perfil:
– Destino: Revisa si el país de destino exige un monto mínimo de cobertura médica (ej. Europa 30.000 €). También considera el costo de la salud en ese país (en Estados Unidos conviene coberturas altas, p. ej. US$100.000 o más).
– Duración del viaje: En viajes cortos un plan básico puede bastar; en viajes largos o con múltiples destinos, conviene uno más amplio o incluso un plan anual si viajas frecuentemente.
– Tipo de viajero y actividades: Si planeas hacer deportes extremos (ski, buceo, montañismo) asegúrate de elegir un plan que cubra deportes de aventura. Si viajas con personas mayores o niños, revisa coberturas especiales para ellos.
– Necesidades específicas: ¿Llevas equipo costoso (cámaras, laptop)? Tal vez añadir cobertura de objetos electrónicos. ¿Te preocupa tener que cancelar? Busca un plan con cancelación por cualquier causa.
– Presupuesto: Compara los precios pero ten en cuenta las coberturas ofrecidas; a veces lo barato puede tener límites muy bajos. Busca un equilibrio entre prima y beneficios.
En suma, el mejor seguro de viaje es el que se ajusta a tus necesidades particulares de ese viaje. Es útil cotizar con tu asesor de seguros para comparar planes. Fíjate bien en la letra pequeña: deducibles (algunos seguros de viaje tienen deducible en atenciones médicas), exclusiones (p. ej. deportes, enfermedades preexistentes normalmente no cubiertas), y procesos de asistencia (que tengan disponible central 24/7 en español, etc.). Hacer este análisis te ayudará a escoger con criterio.
En caso de enfrentar una emergencia médica en el extranjero, debes proceder de la siguiente manera:
1. Comunícate de inmediato con la central de asistencia de tu seguro de viaje. Todas las pólizas proveen números de teléfono (muchas veces por cobrar) o medios de contacto (apps, WhatsApp) disponibles 24/7. Al llamar, indica tu nombre, número de póliza, ubicación y la naturaleza de la emergencia.
2. La central de asistencia te orientará sobre dónde acudir. Según la urgencia y tu ubicación, pueden enviarte un médico al sitio (en algunos destinos), indicarte qué hospital o clínica cercana hace parte de su red, o autorizar que acudas al centro médico más próximo si es una emergencia vital. Ellos abrirán un caso y garantizarán el pago directamente al proveedor de salud cuando sea posible.
3. Sigue las instrucciones del asegurador. En muchos casos, si es algo menor, podrían indicarte acudir a determinado lugar y llamar antes de cualquier gasto. Si la situación no permite coordinar (ej. te llevan de emergencia por ambulancia), notifícales lo antes posible para que tomen el caso.
4. Conserva todos los comprobantes y facturas. Si por alguna razón tuviste que pagar algo de tu bolsillo, esos documentos serán necesarios para reembolso. Pero en la mayoría de situaciones de emergencia, la aseguradora se encarga de los gastos directamente una vez los contactas.
Lo crucial es contactar a la aseguradora antes de tomar decisiones costosas, para que no te nieguen luego un reembolso por no haberlos avisado. Ellos te indicarán qué hacer y así el seguro cubrirá los gastos según los términos y límites de tu plan contratado. Recuerda llevar siempre contigo la tarjeta o datos de tu seguro durante el viaje, y tener a mano los teléfonos de asistencia internacionales.
Un seguro de salud voluntario es una póliza ofrecida por aseguradoras autorizadas, cuyo objetivo es brindar protección financiera frente a gastos médicos derivados de enfermedades o accidentes. Complementa la cobertura del sistema de salud obligatorio, permitiendo acceso oportuno y de calidad a servicios médicos o reembolsos por atención de salud según las condiciones del plan.
Depende del plan contratado, pero típicamente una póliza de salud cubre: gastos hospitalarios (habitaciones, UCI, cirugías, embarazos), servicios ambulatorios (consultas médicas generales y especializadas, exámenes diagnósticos, terapias), tratamiento de enfermedades de alto costo (por ejemplo, cáncer, enfermedades huérfanas), y en algunos planes cobertura internacional con reembolso de gastos por fuera de la red de proveedores. Las coberturas exactas varían según el plan, por lo que es importante revisar el alcance específico de cada póliza.
Tener un seguro de salud permite: mitigar el impacto financiero ante una enfermedad o accidente grave, asegurar mayor libertad de elección de médicos y clínicas, y en general proporciona tranquilidad al saber que se cuenta con respaldo económico para emergencias médicas. Un seguro de salud voluntario ayuda a evitar demoras en la atención y complementa lo que no cubre el POS, protegiendo el bienestar y el patrimonio familiar.
Al contratar un seguro de salud es importante fijarse en: el tipo de cobertura y exclusiones (por ejemplo, si existen periodos de carencia o preexistencias no cubiertas), la red de clínicas y médicos de la aseguradora, la posibilidad de reembolsos o cobertura internacional, el costo de la prima y la solidez y experiencia de la compañía aseguradora. También se deben verificar los periodos de carencia, es decir, el tiempo inicial durante el cual ciertas coberturas no aplican una vez adquirida la póliza
Por lo general, pueden adquirir una póliza de salud todos los trabajadores formales e independientes afiliados al sistema de seguridad social en salud. Existen planes individuales, familiares o colectivos (ofrecidos a través de empresas o fondos) El precio del seguro se ajusta según factores como edad, sexo y nivel de cobertura, de modo que distintos segmentos de la población puedan encontrar un plan acorde a sus necesidades y capacidad de pago.
Aunque ambos son planes voluntarios de salud, existen diferencias importantes. Las pólizas de salud son contratos de seguros regulados por la Superintendencia Financiera, que suelen permitir cobertura internacional en algunos casos y opción de reembolso de gastos por fuera de la red de atención. La medicina prepagada, por su parte, es un plan de servicios de salud ofrecido generalmente por entidades de medicina prepagada (reguladas por la Superintendencia de Salud) donde se accede a una red cerrada de prestadores sin reembolso, y está enfocada en la prestación directa de servicios médicos dentro del país. En resumen, la póliza de salud funciona como un seguro indemnizatorio (reembolsa o cubre gastos según eventos cubiertos), mientras que la medicina prepagada ofrece atención directa en su red de servicios. Además, las pólizas de salud se rigen por normas de seguros que brindan protección al consumidor financiero, mientras que la medicina prepagada tiene sus propias regulaciones en el sector salud.
Generalmente, las pólizas de salud no cubren ciertas situaciones, como, por ejemplo: condiciones preexistentes (enfermedades o lesiones que el asegurado ya tenía antes de tomar la póliza), cirugías estéticas sin finalidad médica, tratamientos de infertilidad, chequeos médicos ejecutivos o de rutina, y tratamientos experimentales no reconocidos. Cada póliza específica sus exclusiones en el condicionado, por lo que es crucial leer este apartado antes de contratar para saber qué eventos o gastos no serán cubiertos.
Esta es una de las dudas más frecuentes al momento de elegir protección en salud. La Medicina Prepagada es un contrato de prestación de servicios de salud regulado por la Superintendencia de Salud con acceso directo a especialistas (sin pasar primero por médico general) red médica exclusiva y menos trámites administrativos. Las Pólizas de Salud son un contrato de seguro regulado por la Superintendencia Financiera con coberturas más amplias en algunos casos. Puede incluir beneficios adicionales como exoneración de prima por fallecimiento, continuidad de pago por desempleo (según plan) y más enfoque asegurador (indemnización). Entonces, depende del tipo de cobertura que necesites y que se adapte a tu necesidad
Puedes tomar una póliza con enfermedades preexistentes, solo que estas pueden quedar sin cobertura. Sin embargo, estas se pueden manejar por el cruce con el POS, con la EPS con la cual se tenga convenio.
Es un contrato entre una persona (tomador/asegurado) y una compañía de seguros, en el cual la aseguradora se compromete a pagar una suma de dinero a los beneficiarios designados si ocurre el fallecimiento del asegurado (o, en algunos productos, si sufre invalidez u otra condición específica) En esencia, el seguro de vida brinda protección económica a los seres queridos o dependientes del asegurado ante su muerte, y en ciertas modalidades puede incluir beneficios en vida para el mismo asegurado (como pagos por supervivencia o por enfermedades graves).
Lo puede contratar cualquier persona mayor de edad con capacidad legal para hacerlo. Adicionalmente, una empresa puede tomar un seguro de vida colectivo para sus empleados (seguro de vida grupo). No suele haber restricciones rígidas en cuanto a ocupación o estado civil, aunque la aseguradora evaluará factores de riesgo (edad, salud, profesión) antes de emitir la póliza.
Los beneficiarios son designados libremente por el tomador/asegurado al momento de la contratación o durante la vigencia de la póliza. Pueden ser familiares, amigos o cualquier persona o entidad que el asegurado decida, siempre que exista un interés asegurable. Es decir, no es obligatorio que sean parientes; el asegurado tiene la potestad de escoger beneficiarios a su conveniencia (por ejemplo, cónyuge, hijos, padres, socios, etc.). En caso de no haberse designado beneficiarios válidos, la ley suele establecer un orden de precedencia (herederos legales, por ejemplo).
Existen varias modalidades de seguros de vida, entre las principales se encuentran:
– Seguro de Vida Individual: contratado por una persona para asegurar su propia vida.
– Seguro de Vida Grupo: contratado por una entidad (ej. empleador) para asegurar a un colectivo (ej. empleados o miembros), normalmente bajo condiciones comunes.
– Seguro de Vida Temporal: brinda cobertura por un período determinado (por ejemplo 5, 10 o 20 años); si el asegurado fallece en ese lapso, se paga la suma asegurada. Si no ocurre, la póliza vence sin valor de rescate.
– Seguro de Vida Permanente: ofrece cobertura de por vida (no expira mientras se paguen las primas), pudiendo ser vitalicio tradicional o universal.
– Seguro de Vida con Ahorro (Dotal o Mixto): combina protección en caso de fallecimiento con un componente de ahorro o inversión; si el asegurado vive al final del plazo pactado, recibe un monto ahorrado.Cada tipo se ajusta a distintas necesidades: los temporales son útiles para protección en etapas específicas (ej. mientras se tienen hijos dependientes o deudas), mientras que los permanentes sirven para planificación a largo plazo (ej. herencia, cobertura final) y los mixtos añaden el beneficio de recuperar un capital si no ocurre el siniestro. Cada tipo se ajusta a distintas necesidades: los temporales son útiles para protección en etapas específicas (ej. mientras se tienen hijos dependientes o deudas), mientras que los permanentes sirven para planificación a largo plazo (ej. herencia, cobertura final) y los mixtos añaden el beneficio de recuperar un capital si no ocurre el siniestro.
La cobertura principal de un seguro de vida es el fallecimiento del asegurado, ante lo cual la aseguradora pagará la suma asegurada a los beneficiarios. Muchos seguros de vida también cubren la invalidez total y permanente del asegurado (anticipo de la suma asegurada si el asegurado queda incapacitado según los términos de la póliza). Además, se pueden contratar coberturas adicionales, tales como: indemnización por enfermedades graves (cáncer, infarto, etc.), renta diaria por hospitalización, cobertura de gastos funerarios, anticipos por diagnóstico de enfermedad terminal, entre otros Las coberturas exactas dependen del plan elegido; es importante revisar en la póliza qué eventos están amparados.
Existen circunstancias excluidas en las que la aseguradora no pagará la indemnización. Comúnmente, las pólizas de vida no cubren el fallecimiento por suicidio durante los primeros años de vigencia (por ejemplo, exclusión por suicidio en el primer año de cobertura), ni cubren la muerte causada por actos ilícitos intencionales del asegurado, participación activa en actos de guerra o terrorismo, o actividades peligrosas no declaradas, entre otras exclusiones típicas. Asimismo, si al momento de contratar se omitió o falseó información importante, la aseguradora puede rechazar el pago. En resumen, un seguro de vida no paga cuando el siniestro está expresamente excluido en el condicionado de la póliza o si hubo fraude o dolo por parte del asegurado/tomador al contratar.
Se denomina reticencia a la omisión o falsedad en la declaración del estado de salud u otra información relevante del riesgo por parte del solicitante del seguro al momento de la contratación. En términos prácticos, es cuando el asegurado no declara con veracidad y detalle su estado de salud o antecedentes solicitados en el formulario, con la intención de que la aseguradora desconozca un mayor riesgo. La reticencia puede acarrear la nulidad del contrato de seguro; es decir, si se comprueba que el asegurado ocultó o mintió sobre información esencial (por ejemplo, una enfermedad preexistente seria), la compañía puede anular la póliza y negarse a pagar cualquier reclamación relacionada. Por eso es fundamental completar con honestidad la declaración de salud al adquirir la póliza.
El costo (prima) de un seguro de vida varía ampliamente según varios factores, principalmente: la edad del asegurado, su estado de salud y antecedentes médicos, el monto de la suma asegurada deseada, la duración o tipo de cobertura, el tipo de ocupación o riesgos de la persona, y si incluye coberturas adicionales o ahorro. Por ejemplo, a mayor edad o con condiciones de salud preexistentes, la prima será más alta. De igual modo, una póliza con cobertura amplia y vitalicia costará más que una temporal a corto plazo. Cada aseguradora calcula la prima con base en tablas actuariales, por lo que es recomendable cotizar con varias compañías para comparar precios para un mismo perfil.
Sí, el tomador/asegurado tiene el derecho de cambiar los beneficiarios de su seguro de vida en cualquier momento, siempre y cuando el beneficiario nombrado no haya sido designado como irrevocable. Si el beneficiario es revocable, el asegurado puede modificarlo libremente cuantas veces necesite, informando a la aseguradora del cambio. Si en cambio nombró un beneficiario irrevocable, entonces para cambiarlo se requerirá el consentimiento expreso de dicho beneficiario. Es importante mantener actualizada la designación de beneficiarios en la póliza (por ejemplo, tras cambios en la situación familiar) para que, en caso de fallecimiento, el beneficio llegue a las personas correctas.
Si se dejan de pagar las primas, la consecuencia típica es la pérdida de la cobertura. En pólizas de vida temporales o sin valor de ahorro, la cobertura cesa después del período de gracia una vez impaga la prima, quedando la póliza cancelada por falta de pago. Algunas pólizas de vida entera o con ahorro pueden tener valores en efectivo que mantienen la póliza vigente por un tiempo (usando el valor acumulado para pagar primas), o permiten reactivación mediante pago tardío dentro de cierto plazo. Sin embargo, lo usual es que tras dejar de pagar y transcurrido el período de gracia (ej. 30 días), la aseguradora suspende la protección. Es importante consultar las condiciones particulares, ya que en algunos casos se puede rehabilitar la póliza pagando las primas atrasadas, sujetándose a posibles requisitos o exámenes de salud, pero no siempre es posible o conveniente.
Sí. No hay impedimento para que una persona contrate múltiples seguros de vida con diferentes aseguradoras (o incluso con la misma). Una persona puede ser titular de varias pólizas de vida simultáneamente, y en caso de fallecimiento, cada aseguradora pagará la suma asegurada acordada en su póliza respectiva. A diferencia de los seguros de salud o patrimoniales, en los seguros de vida no aplica el concepto de indemnización única, pues se trata de sumas aseguradas libres pactadas; por tanto, uno puede acumular la protección que considere necesaria. Eso sí, cada compañía evaluará el monto asegurado total que tiene el cliente en el mercado para evitar sobre aseguramiento exagerado, pero en general es factible y común tener más de un seguro de vida (por ejemplo, un seguro grupal de la empresa y otro individual adicional).
En Colombia, la indemnización que se recibe por el seguro de vida no está gravada con impuesto sobre la renta cuando el pago ocurre por motivo de fallecimiento del asegurado. Es decir, la suma asegurada que reciben los beneficiarios por muerte del asegurado generalmente está exenta de renta. Sin embargo, podrían aplicar consideraciones fiscales en casos especiales, por ejemplo si el seguro de vida tiene componente de ahorro o inversión con rentabilidad, las ganancias podrían estar sujetas a impuestos según la normatividad vigente. En términos generales, el beneficio puro por fallecimiento está excluido de renta, pero conviene asesorarse si el producto tiene características particulares de ahorro/inversión.
Para reclamar la indemnización de un seguro de vida, los beneficiarios deben presentar a la compañía aseguradora cierta documentación básica, entre ella: el certificado de defunción del asegurado, los documentos de identidad de los beneficiarios y los formularios o formatos de reclamación que la aseguradora requiera diligenciar. Adicionalmente, cada póliza puede solicitar otros documentos de soporte según la causa del fallecimiento – por ejemplo, historia clínica o reporte del accidente si fue muerte accidental. Es importante revisar las condiciones de la póliza, pero en esencia se debe notificar el siniestro a la aseguradora lo antes posible y entregar los documentos probatorios que ésta solicite. La aseguradora verificará la cobertura y, de estar todo en orden, procederá al pago a los beneficiarios designados.
Una vez entregados todos los documentos requeridos y formalizada la reclamación, la aseguradora está obligada a pronunciarse y pagar la indemnización en un plazo máximo (establecido por ley) de 30 días contados a partir de la fecha en que recibe completa la documentación del siniestro. En Colombia, este plazo general de 30 días aplica a las compañías de seguros para efectuar el pago una vez el reclamo está debidamente soportado. Si la aseguradora decidiera no pagar, también debe informar su decisión motivada en ese término. En la práctica, muchas aseguradoras realizan el pago incluso antes de ese plazo si la documentación es clara, pero nunca debería exceder el mes desde la fecha de radicación completa de la reclamación.
Los seguros de vida con ahorro (también llamados dotal mixto o planes endowment) ofrecen, además de la cobertura por fallecimiento, la posibilidad de acumular un valor de ahorro dentro de la póliza. Entre sus beneficios destacan: permiten formar un capital a largo plazo que el asegurado puede usar en el futuro, ya sea mediante retiros parciales, préstamos sobre el valor acumulado, o recibiendo un pago al final del periodo pactado si sigue con vida. En otras palabras, combinan protección y un instrumento de ahorro/inversión. Esto brinda respaldo financiero en vida: por ejemplo, se pueden usar los valores acumulados para emergencias o proyectos, o incluso complementar la pensión. La contrapartida es que suelen tener primas más elevadas, dado el componente de capitalización. Son útiles para quienes desean ahorrar disciplinadamente con la garantía de que, si fallecen antes de reunir el monto, sus beneficiarios igualmente obtendrán la suma asegurada pactada.
Puedes consultarlo en la página https://www.rus.com.co/
Según la normatividad colombiana, solo las personas mayores de 18 años pueden adquirir una póliza de vida
Un seguro de hogar típico protege la vivienda (estructura) y su contenido frente a una variedad de riesgos, entre los principales se encuentran:
– Incendio y/o rayo: cobertura básica. Daños materiales causados por fuego dentro de la vivienda o la caída de un rayo sobre la misma.
– Terremoto y temblor (y eventos naturales mayores): cubre los daños a la casa y sus contenidos ocasionados por sismo, movimiento telúrico o erupción volcánica.
– Explosión: ampara daños por explosiones ocurridas dentro de la vivienda (por ejemplo, explosión de gas domiciliario, calentadores, ollas a presión).
– Daños por agua o inundaciones: cubre los daños resultantes de inundaciones, anegaciones por lluvias fuertes, granizo, o por accidentes en tuberías del interior (rotura de cañerías, etc.).
– Hurto calificado (robo): brinda protección ante pérdidas o daños causados por robos en el hogar (por ejemplo, robo de electrodomésticos, con cubrimiento sujeto a condiciones de violencia o fuerza, según la póliza).
– Actos malintencionados de terceros / vandalismo: muchas pólizas cubren daños por actos de terrorismo, motín, vandalismo o daños por autoridades para controlar un siniestro.
– Responsabilidad civil familiar: cubre la responsabilidad legal del asegurado por daños o perjuicios que, accidentalmente, el núcleo familiar pueda causar a terceros (por ejemplo, si se inunda tu apartamento y afecta al vecino, o si tu mascota causa daños a la propiedad de otro).
– Gastos de alojamiento temporal: si la vivienda queda inhabitable por un siniestro cubierto (ej. incendio), la póliza cubre los gastos de arrendamiento o hotel mientras se repara, hasta cierto límite.
Los seguros de hogar suelen incluir asistencias domiciliarias (servicios de plomería, cerrajería, electricidad de urgencia), cobertura de rotura de vidrios y espejos, remoción de escombros después de un siniestro, entre otros beneficios. Cada póliza es modular, es decir, uno puede escoger coberturas según la necesidad. Es importante leer en la póliza las sumas aseguradas y eventos amparados; por ejemplo, algunas pólizas básicas pueden no incluir terremoto a menos que se añada. Las coberturas antes mencionadas son las más comunes en paquetes integrales de hogar.
Sí, típicamente un seguro de hogar ofrece cobertura tanto para la estructura de la vivienda como para sus contenidos internos (bienes muebles). Esto incluye muebles, enseres, electrodomésticos y equipo electrónico, e incluso objetos de valor como joyas, relojes, obras de arte y otros elementos personales dentro del hogar, hasta los límites definidos en la póliza. Por ejemplo, ante un incendio o robo cubierto, la aseguradora indemnizará no solo los daños a la casa física (paredes, techos) sino también la pérdida de tus electrodomésticos, muebles y demás bienes asegurados. Es importante al tomar el seguro declarar un valor adecuado para el contenido, detallando aquellos objetos de alto valor para que queden debidamente cubiertos. Ten en cuenta que algunas categorías (como joyas u obras de arte) pueden tener sublímites específicos. En todo caso, un buen seguro de hogar brinda protección integral estructura + contenido, protegiendo el patrimonio completo de tu vivienda.
El seguro exequial es una póliza destinada a cubrir los gastos funerarios en caso de fallecimiento de alguno de los asegurados. Básicamente, garantiza que la familia o beneficiarios cuenten con un monto o servicios para afrontar los costos de sepelio, velación, cremación o entierro, evitando que tengan que desembolsar sus ahorros en esos momentos difíciles. Por ejemplo, al fallecer un asegurado, el seguro exequial provee el servicio funerario acorde al plan (ataúd, sala de velación, cremación, etc.) hasta el límite asegurado, y si el costo del servicio es menor al capital contratado, algunas pólizas incluso pagan el excedente en dinero a los beneficiarios.
Porque su objetivo principal es que la familia no tenga que preocuparse por el aspecto económico de un funeral inesperado, evitando usar fondos de emergencia o afectar su patrimonio para esos gastos. Es un seguro muy accesible, a prima periódica baja, y suele cubrir al grupo familiar completo. Generalmente admite asegurar al titular, cónyuge, hijos e incluso padres y suegros en algunos planes familiares, con ciertas restricciones de edad de ingreso (por lo común, que los asegurados sean menores de ~70 años al tomar la cobertura). En resumen, el seguro exequial brinda tranquilidad en un momento difícil, garantizando un sepelio digno sin impacto financiero para los seres queridos.
El seguro de accidentes personales es una póliza que brinda protección económica en caso de lesiones, incapacidades o fallecimiento causados exclusivamente por accidentes súbitos y externos. Está diseñado para ofrecer indemnizaciones en eventos accidentales (por ejemplo, fracturas, quemaduras, invalidez por accidente, muerte accidental) según las coberturas contratadas. Puede cubrir al asegurado titular y, en algunos casos, a su familia u otras personas incluidas en la póliza, dependiendo del tipo de plan. Es un seguro muy flexible en cuanto a a quién puede cubrir: existe la modalidad individual (una persona) o colectiva (por ejemplo, un seguro de accidentes para los estudiantes de un colegio, empleados de una empresa, etc.).
Cubre a las personas aseguradas contra consecuencias de accidentes inesperados, brindando un apoyo económico ante dichas eventualidades. Por ejemplo, puede pagar una suma fija por pérdida de una extremidad en un accidente, una renta durante la incapacidad temporal, o un monto a beneficiarios si el accidente es fatal. Es importante revisar en cada póliza qué se considera accidente y qué coberturas e indemnizaciones específicas ofrece.
Estamos en capacidad de ofrecer seguros para este tipo de negocios y en general para todos los segmentos de Pymes que operan en el país.
Así es. Existen pólizas que lo permiten, incluso asegurando también los contenidos que no hacen parte del negocio
Pues no existe realmente un valor mínimo establecido. Lo que si aplica es la prima mínima que las Compañías cobran y sobre la cual se establecería el contrato de seguros.
Tenemos pólizas multiriesgo adaptadas a las necesidades de cada Empresa, con las diferentes Compañías de Seguros
Una póliza de riesgos nombrados es un tipo de seguro que cubre específicamente los daños causados por los peligros expresamente listados en el contrato (incendio, robo, rayo, explosión, etc.). Si un evento no está mencionado en la póliza, no estará cubierto, siendo generalmente más económica y limitada que una póliza de “todo riesgo”.
Básicamente los que acrediten la legalidad de Empresa comos son Cámara de Comercio, Rut, Estados Financieros y lo que demuestre la Representación Legal del solicitante. Además, los que las Compañías requieren como son Sarlaft y la Solicitud del Seguro.
Claro que si, pero unicamente el edificio como tal, ya que los contenidos no harían parte por no tener interés asegurable.
Si pero no individualmente. La puede asegurar a través de una póliza destinada a la protección de su Empresa
Trabajamos con las principales aseguradoras del país, entre otras con Mapfre Seguros, Seguros del Estado, Axa Colpatria, Aseguradora Solidaria, Mundial de Seguros y La Equidad Seguros. Además, tenemos convenio con Colmédica
Lo primero que debes hacer es, comunicarte con la línea de atención de la Compañía con la cual estés asegurado, para que te brinden todo el soporte y asistencia necesarios.
Claro que si. Es uno de nuestros valores agregados fundamentales. Puedes solicitarlo a través de nuestros formularios de contacto ubicados en nuestra página Web
Comunicarse inmediatamente para solicitar atención urgente, a través de la línea de emergencias nacional 123 o al número del Mintransporte #767
Atendemos tanto a personas naturales como a Empresas, brindando servicio en todos los ramos de seguros.
Principalmente tranquilidad y respaldo económico ante imprevistos, protegiendo tu patrimonio, salud y familia, orientado a cubrir gastos en los imprevistos que se causen al afectar alguna de las coberturas contratadas. Genera respaldo, seguridad, estabilidad financiera, protección familiar, entre otras ventajas.
A través de los CDAs autorizados en el territorio nacional para tal fin, pero si lo haces por medio del Pase Go Respaldar ofrecido por nosotros, tendrás un beneficio especial
Siempre podrás hacerlo en cualquiera de los ramos de seguros y para eso estaremos siempre atentos a ayudarte con el proceso
Dependiendo del tipo de seguro que se solicite, existe una documentación específica para tomarlo. Sin embargo, en general se requiere del Formulario Sarlaft, documento de identificación y demostrar interés asegurable en los seguros de daños.
Por supuesto. Es uno de las asistencias más indispensables en una póliza todo riesgo de automóviles. Lo debes solicitar en la línea de atención de tu Compañía de Seguros y opera 24/7 a nivel nacional
Puedes solicitarlo nuevamente a través de nuestros diferentes canales de cicontacto.
Los ramos revocables se pueden financiar para realizar pagos mensuales, mediante los convenios que tienen las aseguradoras con distintas entidades financieras. En nuestro caso, uno de nuestros aliados más importantes es Finesa, que nos da soporte en este tipo de solicitudes
La diferencia más importante, es que tendrás una asesoría directa en cualquier etapa de la vigencia de la póliza y un canal de soporte y comunicación directo y permanente con tu Compañía de Seguros.
Lo puedes descargar desde la página del RUNT https://portalpublico.runt.gov.co/#/consulta-vehiculo/consulta/consulta-ciudadana digitando la placa y número de cédula del propietario del vehículo
Lo puedes consultar en la página https://www.fasecolda.com/ramos/automoviles/historial-de-accidentes-de-vehiculos-asegurados/ Debes tomar en cuenta que, solo aprecerá el historial de los vehículos que hayan sido reparados por la reclamación que efecte una póliza de seguros.
Puedes consultarlo en la página https://www.rus.com.co/
Por supuesto. Tenemos la idoneidad correspondiente para los distintos ramos y la puede consultar en la página https://www.superfinanciera.gov.co/SUCISWeb/faces/reporte/consultaSUCIS.xhtml o en las plataformas de las distintas Compañías con las cuales tenemos clave directa
Tenemos claro la importancia de proteger tu información y tus datos y por eso usamos la tecnología ofrecida por nuestros aliados tecnológicos y cumplir con la normatividad vigente en la La Ley 1581 de 2012 de protección de datos. Puedes consultar nuestra política de privacidad y de tratamiento de datos, en nuestro pie de página
Lo puedes solicitar nuevamente a través de nuestros canales autorizados
Por supuesto. Lo puedes hacer en cualquier momento de la vigencia de tu póliza en cualquiera de los ramos de seguros. Sin embargo, debes tomar en cuenta que, cuando existen beneficiarios onerosos o hipotecarios, se debe proceder de acuerdo a la normatividad vigente.
Después de avisado el siniestro, debes presentar toda la documentación que te exija la Compañía de seguros, de acuerdo al Ramo y cobertura afectado. Para eso, a través de nuestro servicio de acompañamiento y asesoría, estaremos atentos a tus requerimientos.
En relación con la atención, estamos en capacidad de atenderte en cualquier ciudad del país. Para ciertos ramos como Autos, Vida y Salud, debes avisar inmediatamente, pues la condiciones de la póliza pueden cambiar.
Puedes solicitar el cambio correspondiente a través de nuestros canales de atención y dependiendo del error, este afectará o no el valor de la prima seguros.
Después de avisado el siniestro, debes presentar toda la documentación que te exija la Compañía de seguros, de acuerdo al Ramo y cobertura afectado. Para eso, a través de nuestro servicio de acompañamiento y asesoría, estaremos atentos a tus requerimientos.
Nuestros canales oficiales de atención son el correo cesarpineda@protegeseguroscp.com y nuestro asistente virtual ProSeguro ubicado en esta página Web
Lo puedes denunciar por medio de la página de la Compañía de Seguros correspondiente con el Defensor del Cliente o por la página de la Superfinanciera https://www.superfinanciera.gov.co/publicaciones/10115520/como-denunciar/
Claro que lo puedes hacer y esto opera para seguros de autos, donde se tiene en cuenta algunos factores para mantener ciertos beneficios como son los descuentos por no reclamación.
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